Se escapa un preso de la cárcel y lo están persiguiendo, en eso que salta una tapia alta y cae dentro de lo que es un convento de monjas de clausura.
Llega a una sala y ve colgados en las perchas unos hábitos. Se pone uno, se cubre la cabeza bien, y se dirige con las demás monjas al patio, y así pasa el día semi-oculto.
Al llegar la noche, después de la cena, la madre superiora hace el recuento de las monjitas de una manera muy curiosa.
Las llama a las monjitas por su nombre y ellas tienen que contestar ¡presente!, mientras levantan su hábito hacia arriba y enseñan sus zonas genitales.
Así, va contando la madre superiora: ¡sor Pepita!; ¡presente!, contesta ésta mientras se levanta su hábito hacia arriba; ¡sor Juanita!; ¡presente!, y así sucesivamente, hasta que llega el momento y le toca al preso; la madre superiora que ya había completado la lista pregunta ¿sor?.¡PRESA!, dice el preso levantándose el hábito hacia arriba.
No hay comentarios:
Publicar un comentario